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¿Cómo se utiliza la energía eólica en Argentina?

marzo 17, 2022
¿Cómo se utiliza la energía eólica en Argentina?

Energía solar en Argentina

En 2012 se alcanzó el máximo histórico de consumo de energía, cuando el pico de consumo de energía de verano en febrero ascendió a 455 GWh con una demanda máxima diaria registrada de casi 22.000 MW. El crecimiento de la demanda energética en 2012 fue un poco más lento que en 2011, pero de nuevo cercano al 5%.

Desde 2002, el país se ha enfrentado a un gran aumento del consumo de combustibles fósiles para la generación de electricidad. Como proporción de los combustibles fósiles, la utilización del gas natural para la generación de electricidad bajó de casi el 100% al 70% en 2011/2012. El grueso de los nuevos recursos energéticos procedió del fuel importado, con un 16%, y del gasóleo importado, con casi un 11% del total de la producción de electricidad, junto con un ligero aumento del uso del carbón mineral del 1 al 3%.

A finales de 2012, Argentina completó dos líneas de transmisión de alta tensión de 500 KV para completar el Sistema Argentino de Interconexión («SADI») en el oeste y el norte del país. De este modo, el sistema de red radial, relativamente básico, pasó a ser una red más compleja, de tipo malla. En el futuro también está prevista una nueva aplicación de la red en el suroeste de la provincia de Buenos Aires para importar más energía eólica e hidroeléctrica del sur de la Patagonia.

El potencial eólico de Argentina

Aunque Argentina aún no ha instalado un primer aerogenerador en sus aguas, la producción de energía de los conjuntos situados frente a la nación más austral de Sudamérica no debería verse ensombrecida por su reciente inestabilidad monetaria y sus turbulencias económicas, sobre todo a medida que se calienta el mercado mundial del hidrógeno verde. La producción de electricidad a partir de la energía eólica terrestre en Argentina ha aumentado de 1,41TWh en 2018 a 9,42TWh de electricidad en 2020 -incluso cuando el país durante esos mismos años sufrió una recesión económica-, lo que demuestra que Argentina es capaz de poner en marcha un rápido desarrollo de la energía renovable a pesar de los tumultos macroeconómicos.

¿Qué ha hecho posible el crecimiento de las energías renovables en primer lugar, a pesar de la inestabilidad de la moneda, tanto antes como después de 2018? La respuesta es RenovAr, el ambicioso programa de Argentina para fomentar las energías renovables distintas de la hidroeléctrica. Iniciado en 2016 con el respaldo de las garantías del Banco Mundial para proporcionar a los promotores de energías limpias una red de seguridad contra las crisis macroeconómicas y monetarias, RenovAr ha celebrado hasta la fecha cuatro subastas con éxito. Sin embargo, la última tuvo lugar en 2018, por lo que una quinta iteración, que contenga importantes proyectos de infraestructura, es ya muy esperada. Todavía no está claro hasta qué punto el actual presidente de Argentina, Alberto Fernández, da prioridad a la transición energética, y recientemente se ha ralentizado el crecimiento inicial de su construcción de energía renovable, en gran parte debido al debilitamiento del peso argentino y a la vacilante confianza de los inversores en los proyectos de energía limpia, lo que ha provocado el aumento del precio del capital.

Argentina energía renovable

El Banco Mundial y la CFI coordinaron un enfoque conjunto que reunió la experiencia para ayudar a diseñar y estructurar las rondas de licitación de energía renovable, apalancar a los inversores del sector privado mundial y reducir el riesgo de las inversiones a través de una garantía del BIRF en apoyo del Fondo de Energía Renovable del gobierno por un monto de 480 millones de dólares. En dos subastas de energía renovable celebradas en 2016, cuyo objetivo era atraer nuevos proyectos de energía renovable por valor de 1.000 megavatios, acabaron recibiendo ofertas por más de seis veces esa cantidad, lo que supone una señal de confianza por parte de los inversores locales e internacionales.

Ley de energías renovables de Argentina

La tercera ronda del Programa RenovAr incorporó proyectos de pequeña escala distribuidos por todo el país, contribuyendo a una infraestructura de generación de energía eléctrica más descentralizada y federal. Los proyectos mencionados se instalaron en su mayoría cerca de las zonas de consumo y fueron una piedra angular en la diversificación de la matriz energética de Argentina.

Los contratos de compra de energía se emitieron en dólares estadounidenses y con una duración de 20 años. En aquel momento, el gobierno argentino protegió los proyectos de la posible volatilidad económica mediante una serie de instrumentos, como un fondo fiduciario del gobierno de Argentina y un seguro del Banco Mundial. Sin embargo, debido a los objetivos de reducción del déficit fiscal ligados al acuerdo del gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional y al alto riesgo país asociado a la volatilidad económica y la incertidumbre política, algunos proyectos no han llegado a cerrarse financieramente. Los proyectos mencionados, unos 50 en total, podrían generar 1.000 MW adicionales de energía limpia. El gobierno ha emitido recientemente la «Resolución 724», que proporciona una prórroga de 360 días para finalizar los proyectos pendientes y también ofrece una reducción del 70% de las multas a los proyectos que no pudieron cumplir con las obligaciones contractuales o alcanzar el cierre financiero.

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