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Oficina española de cambio climatico

julio 24, 2022

Miteco

ResiduosSegún datos de Eurostat, durante 2018 se generaron en España 137,8 millones de toneladas de residuos. De ellos se trataron 112 millones de toneladas. 2,4 millones de toneladas de residuos fueron a operaciones de relleno, 57 millones de toneladas de residuos fueron a vertedero y 48,7 millones de toneladas de residuos fueron reciclados.Según datos del INE (Estadística de recogida y tratamiento de residuos, 2018) en 2018 se recogieron 485,9 kilogramos de residuos municipales por habitante, un 0,4% más que en el año anterior. De ellos, 391,3 kilogramos por persona y año correspondieron a residuos mezclados y 94,6 kilogramos a la recogida selectiva.

Regionalización dinámica: La iniciativa EURO-CORDEX: EURO-CORDEX proporciona actualmente proyecciones con diferentes modelos climáticos regionales (MCR), anidados en diferentes modelos climáticos globales CMIP5, para el escenario histórico y los escenarios de emisiones RCP4.5 y RCP8.5. Para Europa la resolución estándar es de 0,11°.Los datos observacionales representativos del clima regional en España se toman de Spain02_v5, un conjunto de datos observacionales interpolados en cuadrícula generado en el marco de EURO-CORDEX (Herrera et al. 2016; disponible en http://www.meteo.unican.es/datasets/spain02). Esta fuente de información proporciona datos diarios de precipitación y temperatura entre 1971 y 2015, en la misma malla de 0,11º utilizada por los modelos EURO-CORDEX. Los periodos considerados son 1971-2000 para el clima observado e histórico simulado por los RCMs, y 2011-2040, 2041-2070 y 2071-2100 para los periodos futuros correspondientes a las proyecciones de los RCMs según los escenarios de emisiones RCP4.5 y RCP8.5.2.

España Ministerio de Medio Ambiente

El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) es el departamento del Gobierno de España encargado de desarrollar la política gubernamental de lucha contra el cambio climático, de prevención de la contaminación, de protección del patrimonio natural, de la biodiversidad, de los bosques, del mar, del agua y de la energía para un modelo social más ecológico y productivo[3] Asimismo, es responsable de la elaboración y desarrollo de la política gubernamental frente a los retos demográficos del país (envejecimiento de la población, despoblación territorial, efectos de la población flotante, etc.)[3].

Corresponde al MITECO la elaboración de la legislación nacional sobre aguas y costas, medio ambiente, cambio climático, meteorología y climatología; la gestión directa del dominio público hidráulico (todo tipo de aguas superficiales y subterráneas), del dominio público marítimo-terrestre (aguas territoriales, aguas interiores, recursos naturales de la zona económica exclusiva y de la plataforma continental, así como playas y costas); la representación del Reino en los organismos internacionales correspondientes a estas materias; así como la coordinación de actuaciones, cooperación y concertación en el diseño y aplicación de todas las políticas que afecten al ámbito de competencias de las regiones y de las demás administraciones públicas, fomentando su participación a través de los órganos e instrumentos de cooperación adecuados. [3]

Teresa ribera

De cara a la futura política exterior de España, es necesario desarrollar una diplomacia climática más proactiva. Este trabajo analiza la diplomacia climática española en línea con el informe Elcano «Hacia una actualización estratégica de la política exterior española» y la Ley de la Acción y del Servicio Exterior del Estado (LAESE). El documento pretende proporcionar a los responsables políticos un análisis que apoye una postura más proactiva en materia de política climática, alineando los intereses y valores de España. Esto debería ayudar a España a convertirse en un actor global más influyente en lo que respecta al cambio climático, tanto dentro de la UE como a nivel internacional.

El cambio climático es una externalidad global con consecuencias locales que requiere una acción concertada de las naciones soberanas. La política climática es un área en la que las dimensiones nacional e internacional se difuminan. También es un área en la que cristaliza el concepto de bienes públicos globales: la provisión de un clima estable de naturaleza no rival y no excluible. Las acciones para proporcionar tales bienes requieren, posiblemente, que los países que participan en acuerdos internacionales sobre el clima tengan valores normativos como la solidaridad y la responsabilidad. En la práctica, sin embargo, una vista de pájaro de la política climática mundial muestra que los países desarrollados han tratado de persuadir a los países en desarrollo para que limiten sus emisiones, al tiempo que han evitado recortes significativos de las mismas en sus países. Los países en desarrollo han exigido repetidamente ayuda para hacer frente al cambio climático, tanto a través de fondos como de transferencias de tecnología (Harris, 2009), con el fin de satisfacer estas demandas. La UE ha impulsado tradicionalmente una profunda reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y España ha acompañado la política climática de la UE, con mayor o menor entusiasmo e independencia.

Ministro del Interior español

De noviembre de 2021 a mayo de 2022 se celebró en España una asamblea ciudadana nacional sobre el cambio climático. Cien ciudadanos seleccionados al azar, como reflejo de la sociedad, deliberaron en cinco sesiones online sobre la pregunta «Una España más segura ante el cambio climático, ¿cómo lo hacemos?». El 6 de junio de 2022 se entregaron las 172 recomendaciones resultantes al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y a la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Ribera.

Las recomendaciones están organizadas por objetivos y divididas en cinco áreas de la vida y la sociedad: Consumo, Alimentación y Uso del Suelo, Trabajo, Comunidad, Salud y Cuidados, y Ecosistemas. Los participantes en la Asamblea Ciudadana explicaron las principales recomendaciones para cada área.

Entre ellas, la necesidad de cambiar los modelos de producción en la industria alimentaria, por ejemplo, para promover la dieta mediterránea, la urgencia de preservar y restaurar los ecosistemas más importantes del país y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte, y la importancia de desarrollar un modelo de consumo compatible con los límites del planeta.

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