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Huella de carbono empresas colombianas

julio 24, 2022

Emisiones de carbono

Gracias al apoyo de UK PACT Colombia, OpEPA, The Climate Group y The Climate Reality Project Latin America han desarrollado el primer proyecto en Colombia que establecerá visiones a largo plazo para reducir las emisiones de GEI del país en aproximadamente un 22%. El proyecto se centrará en los sectores de la energía y el transporte, dos de las industrias más contaminantes de los cinco departamentos colombianos con mayores emisiones, para catalizar la transición hacia una economía baja en carbono, promover una recuperación económica justa y mitigar los efectos de la crisis climática.

Camino a la Carbono Neutralidad marca el camino hacia un futuro sostenible que transforme a Colombia en un país resiliente frente al cambio climático, cuyos efectos se intensifican, se hacen más frecuentes y generan mayores desastres. Además, fortalece la meta de 2050 de cero emisiones netas de carbono anunciada por el gobierno del presidente Duque como parte de los compromisos del Acuerdo de París.

El proyecto empoderará, informará, capacitará y construirá consensos entre el gobierno, los empresarios, los periodistas y la sociedad para reducir al menos 42,94MtCO2e de las emisiones de Colombia, asegurar un desarrollo sostenible a largo plazo en Antioquia, Bogotá, Boyacá, Cundinamarca y Valle del Cauca, los departamentos con mayores emisiones de GEI en los sectores de energía y transporte, y comunicará las visiones a los ciudadanos. La reducción de emisiones prevista como parte del proyecto es comparable a retirar más de 9 millones de coches de la carretera durante un año.

Historia de las emisiones de Co2

La biomasa es una materia prima muy subestimada y valiosa. Se trata de residuos naturales como ramas, hojas o cáscaras de coco que pueden utilizarse para generar energía renovable. El uso de la biomasa como fuente de energía alternativa evita el uso del carbón, lo que crea mejores condiciones de salud para la comunidad y conlleva una reducción de las emisiones de CO2. La reducción de las emisiones de CO2 puede reclamarse en forma de créditos de carbono. Los ingresos de estos créditos de carbono permiten el cambio de combustible del carbón a la biomasa. De este modo, los residuos naturales se convierten en una valiosa materia prima para los procesos industriales.

La biomasa como fuente de energía renovable. El uso de la biomasa evita la tala de árboles o la quema de combustibles fósiles, por lo que se emite menos CO2. Además, el uso de la biomasa también elimina el proceso de putrefacción en la naturaleza, con lo que se evita el metano (CH4).

Soacha es un barrio de rápido crecimiento en el área metropolitana de Bogotá. Los jóvenes de las zonas rurales prueban suerte allí, mientras que otros se han visto obligados a abandonar sus pueblos durante la guerra civil. Aquí se construyen innumerables y sencillas casas de adobe, y los hornos de ladrillos se ganan bien la vida. Como el carbón es barato en Colombia, casi todas las 40 fábricas de ladrillos de la región lo utilizan para encender sus hornos.

Colombia ndc

Este artículo describe cómo las violentas empresas productoras de «carbón de sangre» en Colombia obtienen una exención del impuesto sobre el carbono a cambio de invertir en un programa de compensación forestal por acaparamiento de tierras en el otro lado del país, lo que afecta a las comunidades afrocolombianas y a los pueblos indígenas de ambos lados.

Situadas en el noreste de Colombia, las mayores minas de carbón a cielo abierto del hemisferio occidental se extienden por las regiones de Cesar y La Guajira. Estas minas han sido objeto de una violenta extracción durante décadas, desde que la conocida empresa estadounidense Exxon las instaló en la década de 1980. En la región se le llama «carbón de sangre» por la violencia histórica y actual asociada a las corporaciones mineras de carbón. Los grupos y comunidades que se resisten a su extracción se enfrentan a la violencia extrema de las fuerzas militares y paramilitares, a las amenazas de muerte, a la criminalización y a la intimidación. El 98% del carbón se exporta. Históricamente, la mayor parte del carbón ha ido a parar a Europa (1).

Además de la violencia en los lugares de extracción y combustión, las propias políticas de mitigación del cambio climático crean lagunas financieras y subvenciones para las industrias extractivas. Se trata de la tarificación del carbono, que permite el uso de compensaciones de carbono en lugar de abordar la reducción de la extracción de combustibles fósiles en origen. Las compensaciones de carbono permiten a las industrias extractivas seguir contaminando. Durante años hemos visto el sistema defectuoso que equipara las emisiones de la sobreproducción de energía de combustibles fósiles con los programas de conservación de la tierra. La extracción de energía de los combustibles fósiles no debe confundirse ni mezclarse con el ámbito tan complejo e históricamente racista del conservacionismo. En los últimos cinco años, los sistemas de fijación de precios del carbono han proliferado en el Sur global.

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Encargado por:  NAMA Facility: Departamento de Negocios, Energía y Estrategia Industrial del Reino Unido (BEIS), Ministerio de Clima, Energía y Servicios Públicos de Dinamarca (KEFM), Comisión Europea y el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Conservación de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania (BMU)

Colombia desempeña un papel clave en la mitigación del cambio climático global y en la protección del medio ambiente. De acuerdo con las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs), Colombia pretende reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en al menos un 20% y para ello define medidas en diversas áreas. En este contexto, el Gobierno ha presentado un plan de acción que también incluye medidas específicas para reducir los GEI procedentes de los frigoríficos domésticos.

La mayoría de los frigoríficos usados en Colombia son ineficientes en cuanto a su uso de energía. Los frigoríficos representan alrededor de la mitad de los gastos de electricidad, especialmente en los sectores más pobres de la población. Los hidrocarburos fluorados y clorados (HFC) también se siguen utilizando en cierta medida como refrigerantes en los equipos antiguos. Como resultado de las fugas y la eliminación inadecuada de los aparatos antiguos, los gases se escapan a la atmósfera dañando el clima y la capa de ozono. En 2015, los frigoríficos privados emitieron aproximadamente 3,5 millones de toneladas de CO2 equivalente. Esto es comparable a las emisiones anuales de 10,3 millones de coches en Colombia.

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