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Efectos del cambio climatico en el mediterraneo

julio 24, 2022

Estado del medio ambiente y desarrollo en el Mediterráneo

El Mar Mediterráneo representa el mayor de los mares europeos semicerrados y ocupa una cuenca de casi 2,6 millones de km2, lo que corresponde al 6,5% de la superficie terrestre mundial. La longitud de sus costas asciende a 46.000 km. La cuenca propiamente dicha mide unos 3.800 km de este a oeste y 900 km de norte a sur en su punto máximo, entre Francia y Argelia (PNUMA/MAP, 2012). El mar Mediterráneo está rodeado por 23 países[1] y en él viven unos 480 millones de personas, lo que corresponde al 7,3% de la población mundial en 2015. La región está situada en la encrucijada de tres continentes: África, Asia y Europa (Agencia Europea de Medio Ambiente, 2015). Muchas de las economías de los países mediterráneos dependen en gran medida de los recursos naturales, sobre todo a lo largo de la orilla sur de la cuenca (PNUMA/MAP-Plan Bleu, 2009). El producto interior bruto (PIB) global de los países mediterráneos ascendió al 10,4% del PIB mundial en 2016. El mar Mediterráneo representa una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, con cerca del 30% del tráfico marítimo internacional de mercancías y entre el 20% y el 25% del transporte marítimo de petróleo que atraviesa el mar cada año (PNUMA/MAP-Plan Bleu, 2009).

Riesgo climático y respuesta: peligros físicos e impactos socioeconómicos

El Mar Mediterráneo está rodeado por tres continentes: África, Asia y Europa. La riqueza cultural en torno al Mediterráneo es excepcional. También es una región en constante cambio. Está moldeada por las actividades humanas, incluidos los cambios en el uso de la tierra, la industria y el crecimiento de la población, combinados con el crecimiento de las regiones urbanas costeras (PNUMA/MAP 2012). Esta presión se ve amplificada por el desarrollo del turismo en zonas costeras mediterráneas de gran atractivo, y por los cambios en los patrones de consumo, que evolucionan rápidamente, como resultado del creciente desarrollo (Plan Bleu 2012). El mar Mediterráneo es también una de las rutas marítimas más transitadas del mundo (PNUMA/PAP-Plan Bleu 2009). Además, es una región de contrastes, ya que incluye países con niveles de renta y desarrollo social muy diferentes. A pesar de los importantes avances realizados en los países en desarrollo de la ribera sur del Mediterráneo, la fractura Norte-Sur persiste. La región se enfrenta a una distribución desigual de los recursos, a conflictos y a una migración a gran escala (AllEnvi 2016).

Riesgos climáticos físicos

Durante todo el año, millones de visitantes de todo el mundo acuden a disfrutar del clima templado, el vino y la comida, y los impresionantes paisajes. Sin embargo, el cambio climático puede endurecer el clima mediterráneo y perturbar industrias vitales como el turismo y la agricultura. La temperatura media de la cuenca mediterránea ha aumentado 1,4 grados centígrados desde finales del siglo XIX, en comparación con la media mundial de 1,1 grados, y si no se produce una descarbonización específica, se prevé que las temperaturas aumenten 1,5 grados más de aquí a 2050. Se espera que el aumento de las temperaturas incremente la variabilidad hidrológica, aumentando el riesgo de sequía, estrés hídrico, incendios forestales e inundaciones, y que cambie notablemente el clima mediterráneo.

En este estudio de caso, examinamos las consecuencias de un clima cambiante para las comunidades y economías mediterráneas (véase el recuadro «Visión general del análisis del estudio de caso»). Nos centramos en los aspectos del cambio climático relacionados con el calor y las precipitaciones, aunque las inundaciones costeras también tendrán un impacto.

Impacto del cambio climático en la agricultura de África

La región mediterránea ha sido referenciada como una de las regiones más sensibles al cambio climático y fue definida como un «punto caliente» primario por Giorgi (2006), basándose en los resultados de los escenarios de proyección del cambio climático global. El último informe del Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático (IPPC, 2013) destaca al Mediterráneo como una de las regiones más vulnerables del mundo a los impactos del calentamiento global. El contexto del calentamiento global subraya la necesidad de evaluar las posibles consecuencias del cambio climático en esta sensible región que se volvería más cálida y seca (IPCC 2007, 2013).

Durante el siglo XX, se ha observado que la temperatura del aire en la cuenca mediterránea ha aumentado entre 1,5 y 4 °C, dependiendo de la subregión. Durante el mismo periodo y con una clara aceleración desde 1970, las temperaturas en el suroeste de Europa (Península Ibérica, sur de Francia) aumentaron casi 2°C. El mismo efecto de calentamiento se observa también en el norte de África, aunque es más difícil de cuantificar dado el carácter más irregular del sistema de observación. Una característica clave para el clima de la región mediterránea es la presencia del propio mar Mediterráneo, que representa una importante fuente de energía y humedad para la atmósfera. Las anomalías de la temperatura de la superficie del mar (TSM) rigen, al menos en parte, las anomalías de la temperatura del aire y de las precipitaciones en las zonas terrestres circundantes (PNUMA/MAP, 2016).

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