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Efectos de la ganaderia en el cambio climatico

julio 23, 2022

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Dios, el Todopoderoso, me ayudó a pasar por momentos difíciles que no se pueden olvidar en cada rincón de mi vida. Si no hubiera sido la voluntad de Dios, nada hubiera sido posible. Así que me gustaría dar las gracias a mi DIOS.

El cambio climático se considera una gran amenaza para la supervivencia de muchas especies, ecosistemas y la sostenibilidad de los sistemas de producción ganadera en muchas partes del mundo. Los gases de efecto invernadero (GEI) se liberan en la atmósfera tanto por fuentes naturales como por actividades antropogénicas (relacionadas con el hombre). En este artículo se intenta comprender la contribución del ganado rumiante al cambio climático e identificar las estrategias de mitigación para reducir la emisión de metano entérico en el ganado. Las emisiones de GEI del sector agrícola representan alrededor del 25,5% del total del forzamiento radiactivo mundial y más del 60% de las fuentes antropogénicas. La ganadería representa el 18% de las emisiones de GEI que causan el calentamiento global (Sarah, 2010).

Las estrategias de mitigación del cambio climático suelen utilizar el término «intensificación sostenible». Sin embargo, las normas sociales relacionadas con la forma en que tratamos a los animales y los utilizamos en la agricultura están cambiando y algunas prácticas del pasado ya no son tan aceptadas. Es posible que la intensificación de la cría de animales no llegue a ser verdaderamente sostenible, a menos que, entre otras cosas, se preste una atención concomitante a las necesidades de salud y comportamiento de los animales, un esfuerzo significativo para proporcionarles una vida que merezca la pena. Es urgente integrar estas otras medidas de sostenibilidad en las evaluaciones de mitigación de GEI (Sara Shields * y Geoffrey Orme-Evans, 2015).

La agricultura provoca el cambio climático

Las técnicas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del ganado también pueden aumentar la productividad y la resistencia del ganado. Es más probable que estas tecnologías reduzcan la intensidad de las emisiones, en lugar de las emisiones totales, por lo que las oportunidades de beneficiarse económicamente de la creación de compensaciones pueden ser limitadas.

El Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional de Australia Occidental ofrece esta información para ayudar a los gestores a tomar decisiones económicas, medioambientales y sociales en respuesta al cambio climático.

Efectos del cambio climático en la agricultura

La carne cultivada es una tecnología emergente en la que las células musculares de los animales se producen mediante el cultivo de tejidos en un entorno controlado de fábrica o laboratorio, en contraste con los sistemas tradicionales de ganadería de animales enteros (Stephens et al., 2018). Otros términos comúnmente utilizados son carne limpia, in vitro, cultivada en laboratorio o sintética. La reducción de los impactos ambientales de la producción de carne, y en particular de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), se destaca generalmente como una importante ventaja potencial de la carne cultivada (Tuomisto y Teixeira de Mattos, 2011; Post, 2012). A pesar de las recientes investigaciones y del interés popular por la carne cultivada, y de la frecuencia con la que se informa de sus supuestos beneficios climáticos, todavía no se han investigado los posibles impactos de la producción de carne cultivada sobre la temperatura.

Los defensores de la carne cultivada han sugerido que eludir los procesos biológicos más amplios del animal entero puede dar lugar a menos emisiones por unidad de carne producida, ya que se evitan las emisiones directas de los animales, y los sistemas cultivados podrían diseñarse para convertir de forma más eficiente los insumos en el producto deseado (carne), minimizando así las emisiones asociadas a la producción de estos insumos. Puede existir una contrapartida en la importante demanda de energía para mantener el entorno de fabricación controlado que esencialmente sustituye algunas de las funciones biológicas del animal (Mattick et al., 2015b); y sigue habiendo grandes incertidumbres en cuanto a cómo pueden ser los medios de crecimiento viables y sin animales (Stephens et al., 2018) y, por tanto, su potencial demanda de recursos.

Ganadería y cambio climático

El cambio climático puede afectar a la ganadería de diversas maneras. Entre ellas, la capacidad de producir grano para pienso, la calidad de los pastos y la producción de cultivos forrajeros, la salud, el crecimiento y la reproducción de los animales, y la distribución de enfermedades y plagas.

Fuera de su rango de temperatura ideal, los animales necesitan conservar o eliminar el calor para mantenerse productivos.  La temperatura corporal óptima de los animales suele mantenerse dentro de un rango de 2°C a 3°C. Para muchas especies, las desviaciones de la temperatura corporal central que superan los 2°C a 3°C provocan alteraciones del rendimiento, la producción y la fertilidad que limitan la capacidad del animal para producir carne, leche o huevos. Las desviaciones de 5°C a 7°C suelen provocar la muerte.  Estos cambios pueden ralentizar el crecimiento de los animales y reducir las tasas de reproducción, lo que puede aumentar los costes para los productores y consumidores de animales. Debido a estos impactos, los cambios de temperatura asociados al cambio climático pueden tener un efecto sobre la productividad de la ganadería.

En general, el ganado, como las aves de corral y los cerdos, se gestiona en sistemas de alojamiento con temperatura controlada. Ajustar estos sistemas para que se adapten a los cambios de temperatura del exterior puede mitigar algunos de los impactos negativos del cambio climático. Sin embargo, a pesar de las tecnologías actuales para gestionar las temperaturas del ganado, las altas temperaturas del verano siguen costando a los productores de cerdos más de 300 millones de dólares cada año. A medida que los ganaderos se adapten al cambio climático, es probable que aumenten los costes de gestión y de energía asociados a la mayor regulación de la temperatura.  En el futuro, los productores pueden considerar la posibilidad de seleccionar razas y tipos de razas que se adapten genéticamente al cambio de las condiciones climáticas.

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