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Diferencia entre mitigación y adaptación al cambio climático

julio 23, 2022

Ejemplos de mitigación del cambio climático

El cambio climático es uno de los problemas más complejos a los que nos enfrentamos hoy en día. Implica muchas dimensiones -ciencia, economía, sociedad, política y cuestiones morales y éticas- y es un problema global, que se siente a escala local, y que estará presente durante miles de años. El dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero que atrapa el calor y que es el principal impulsor del reciente calentamiento global, permanece en la atmósfera durante muchos miles de años, y el planeta (especialmente el océano) tarda en responder al calentamiento. Por tanto, aunque dejáramos de emitir todos los gases de efecto invernadero hoy, el calentamiento global y el cambio climático seguirán afectando a las generaciones futuras. De este modo, la humanidad está «comprometida» con algún nivel de cambio climático.

¿Cuánto cambio climático? Eso lo determinará la forma en que continúen nuestras emisiones y cómo responda exactamente nuestro clima a esas emisiones. A pesar de la creciente concienciación sobre el cambio climático, nuestras emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando sin cesar. En 2013, el nivel diario de dióxido de carbono en la atmósfera superó las 400 partes por millón por primera vez en la historia de la humanidad. La última vez que los niveles fueron tan altos fue hace entre tres y cinco millones de años, durante la época del Plioceno.

Similitudes entre mitigación y adaptación

El cambio climático es una amenaza para el futuro de nuestro planeta, pero aún estamos a tiempo de adaptarnos a él y mitigar sus efectos. A continuación, repasamos las medidas que se están poniendo en marcha y viajamos en el tiempo para ver cómo será el mundo si conseguimos frenar el calentamiento global.

Los récords de temperatura mundial se baten continuamente. Si el pasado mes de julio fue el más caluroso de la historia, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el quinquenio 2015-2019 está a punto de convertirse en el más caluroso de todos los tiempos. Los científicos afirman que este tipo de fenómenos son cada vez más probables y persistentes, y esto se debe en parte al cambio climático.

El cambio climático es una realidad que está afectando a millones de personas en todo el mundo, especialmente a las más vulnerables, al aumentar la frecuencia y virulencia de los fenómenos meteorológicos extremos que provocan daños materiales y desplazamientos de población. No hay más que echar la vista atrás hasta 2018, cuando las catástrofes naturales provocaron el desplazamiento interno (es decir, la migración dentro de un mismo país) de 17,2 millones de personas, según el Centro de Seguimiento de los Desplazamientos Internos (IDMC).

Adaptación y mitigación del cambio climático pdf

Adaptación significa anticiparse a los efectos adversos del cambio climático y tomar las medidas adecuadas para prevenir o minimizar los daños que puedan causar, o aprovechar las oportunidades que puedan surgir.  Algunos ejemplos de medidas de adaptación son los cambios en las infraestructuras a gran escala, como la construcción de defensas para protegerse de la subida del nivel del mar, así como los cambios de comportamiento, como la reducción del desperdicio de alimentos por parte de los individuos. En esencia, la adaptación puede entenderse como el proceso de ajuste a los efectos actuales y futuros del cambio climático.

La mitigación significa hacer que los impactos del cambio climático sean menos graves evitando o reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera. La mitigación se consigue bien reduciendo las fuentes de esos gases -por ejemplo, aumentando la proporción de energías renovables o estableciendo un sistema de movilidad más limpio- o bien mejorando el almacenamiento de esos gases -por ejemplo, aumentando el tamaño de los bosques-. En resumen, la mitigación es una intervención humana que reduce las fuentes de emisión de GEI y/o mejora los sumideros.

¿Cuál es la diferencia entre mitigación y adaptación?

Como dijo a la NASA el arqueólogo de Harvard Dr.Jason Ur, «Cuando excavamos los restos de civilizaciones pasadas, muy rara vez encontramos pruebas de que, como sociedad en su conjunto, hicieran algún intento de cambio ante un clima que se seca, una atmósfera que se calienta u otros cambios… Considero que esta inflexibilidad es la verdadera razón del colapso».

Como descubrieron los antiguos imperios maya, jemer y minoico (entre otros), la inacción ante un clima cambiante puede conducir a la catástrofe. Entonces, ¿cuáles son las formas de responder y cómo elegir entre ellas?

Lo primero que podríamos hacer es coger un cubo y echar agua a borbotones. Esta respuesta es la adaptación, es decir, abordar el efecto (el agua en el barco), pero no la causa del problema (el agujero).

En el mundo del clima, el IPCC define la adaptación como «el proceso de ajuste al clima real o esperado y a sus efectos». Es hacer lo que podamos para convivir y minimizar la destrucción y el sufrimiento que conlleva el cambio climático.

Porque -para ser claros- tenemos que adaptarnos. Por elegir sólo un ejemplo, los mares ya están subiendo. Ahora, los científicos proyectan que las ciudades y las tierras que actualmente albergan hasta 110 millones de personas podrían quedar bajo el agua en marea alta en 2050 si las emisiones actuales continúan.

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