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Cuáles son las consecuencias del cambio climático en bolivia

julio 23, 2022

Desastres naturales en Bolivia

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Cambio climático y agua en Bolivia. La relación entre el agua y el cambio climático podría ser devastadora. Ya hemos experimentado sequías, inundaciones y tormentas más largas y frecuentes. En Bolivia, las inundaciones de 2007 dejaron más de 340.000 víctimas, afectando también por completo a los rendimientos agrícolas.

Se prevé que el cambio climático afecte al Pantanal con un aumento de las lluvias (actualmente 1500 mm de media). Los años con más lluvia podrían ser 2 o 3 veces más frecuentes que los actuales, y con ello las inundaciones serían más graves.

Se prevé que el cambio climático afecte al humedal del Pantanal, aumentando las lluvias (actualmente 1500 mm de media). Los años más lluviosos podrían ser 2 o 3 veces más frecuentes que en la actualidad, y con ello las inundaciones serían más graves. Además, la conversión de tierras para usos agrícolas y la destrucción de humedales libera grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2), que es el gas que contribuye con un 60% al calentamiento global.

Cuestiones medioambientales en Bolivia

El Estudio de la Economía del Cambio Climático en Bolivia, presentado el lunes 4 de agosto en La Paz, ofrece la primera estimación de los costes del cambio climático basada en análisis biofísicos y económicos de los vínculos entre el clima y los sectores productivos. El documento fue coordinado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con la contribución de los Ministerios de Medio Ambiente y Agua, Economía y Finanzas Públicas, Planificación del Desarrollo y Relaciones Exteriores de Bolivia.

En promedio, se espera que las pérdidas totales causadas por el cambio climático en el país durante el resto del siglo XXI se sitúen (como porcentaje anual del PIB) entre el 2,87% y el 4,75% en el escenario A2 (con una población creciente y un desarrollo económico a escala regional), y entre el 1,32% y el 2,18% para el escenario B2 (con un menor crecimiento de la población y un desarrollo económico moderado).

La publicación examina algunos de los sectores que se espera que sufran impactos significativos entre 2000 y 2100. Las estimaciones se basan en cálculos a nivel municipal, por lo que tienen en cuenta la considerable heterogeneidad existente en el país.

Política de cambio climático en Bolivia

Este informe es la continuación del informe de Oxfam de 2009, en el que se destacaban los desafíos que enfrentaría Bolivia debido a los impactos de la variabilidad y el cambio climático, entre ellos: la seguridad alimentaria; el retroceso de los glaciares y su efecto en la disponibilidad de agua potable; la frecuencia e intensidad de los desastres derivados de la actividad humana; y el aumento de las enfermedades infecciosas y los efectos de las sequías e incendios forestales.

Una década después, el presente informe profundiza en algunos puntos que no se trataron en el informe de 2009 y que, dado el clima actual, podrían ser aprovechados por otros actores y sectores del país, sobre todo a la hora de considerar la necesidad de una política nacional eficaz para hacer frente a los retos actuales. Las conclusiones presentadas en las secciones 3, 4 y 5 de este informe nos ofrecen una instantánea de la increíblemente compleja realidad de este país. Para cada uno de los estudios de caso, los autores han proporcionado los antecedentes basados en estudios recientes realizados por Oxfam y otras ONG (nacionales e internacionales) y complementados con entrevistas a expertos, funcionarios gubernamentales y organizaciones de base. Los testimonios de los pequeños agricultores y los indígenas describen los principales problemas que amenazan a sus comunidades. La sección 6 ofrece las perspectivas de seis organizaciones sobre el cambio climático, el medio ambiente y la desigualdad. La sección 7 resume algunas recomendaciones e implicaciones para la política nacional y las negociaciones en las que Bolivia está trabajando a nivel internacional.

Política medioambiental de Bolivia

Los Andes albergan una rica diversidad cultural y biológica. Los impactos del cambio climático que afectan a estos ecosistemas tienen efectos directos en las comunidades humanas que dependen de sus recursos.    Los informes muestran que la región de los altos Andes tropicales es una de las más gravemente amenazadas por el cambio climático, ya que las tendencias de calentamiento son similares a las de las regiones polares en las zonas altas.    Los Andes tropicales proporcionan agua dulce, alimentos, importancia cultural y muchos otros servicios ecosistémicos a los habitantes de esta región.    Los Andes corren el riesgo de que aumenten los fenómenos extremos, las sequías, las olas de calor y de frío y las precipitaciones intensas.    El calentamiento medio para América Latina podría alcanzar de 1 a 4 grados o hasta 6 grados centígrados (IPCC, 2014).  Los efectos en la región altoandina son una representación del cambio climático que afecta a comunidades y ecosistemas vulnerables y expuestos (Anderson et al., 2016; IPCC 2014; Nakashima, 2012; UNFCCC, 2007)

Los glaciares tropicales de los Andes en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia están retrocediendo rápidamente (Dangles et al., 2017; IPCC, 2014; Nakashima, 2012; UNFCCC, 2007).    La pérdida de glaciares tropicales se sitúa entre el 20% y el 50%.    Los pequeños glaciares con alcances superiores inferiores a 5400 m desaparecerán a mediados del siglo XXI y los glaciares de las cumbres más altas perderán entre el 40% y el 90% de su volumen para 2100 (Dangles et al., 2017).  El deshielo de los glaciares aumenta el caudal en las estaciones húmedas y disminuye en las secas, lo que resulta problemático, ya que el deshielo de los glaciares es uno de los principales contribuyentes de agua en las estaciones secas (IPCC, 2014).    La combinación de una menor escorrentía en la estación seca y el aumento de la temperatura puede conducir a la sequía en Bolivia.    Según las proyecciones, una vez que los glaciares se hayan derretido por completo en los Andes, la descarga anual disminuiría hasta un 30% (IPCC, 2014).    El amortiguador actual que mantiene los caudales de los ríos incluso cuando la variabilidad estacional provoca sequías podría desaparecer con los glaciares y el secado de los ríos (Nakashima, 2012; Anderson et al., 2016).

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