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Consumo de carne y cambio climático

julio 23, 2022

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Se calcula que la agricultura y la producción de alimentos contribuyen aproximadamente al 25-30% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI), dominadas por el sector ganadero, que representa un 14,5% a nivel mundial (World Watch Institute, 2009; IPCC, 2014). El consumo de carne muestra un fuerte acoplamiento con el crecimiento económico (Fiala, 2008); como resultado, la combinación del continuo crecimiento de la población y el desarrollo económico significa que se prevé que el consumo mundial de carne aumente en un 75-80% para 2050 (Wellesley et al., 2015). Sin una reducción significativa de la intensidad de los GEI (cantidad de gases de efecto invernadero emitidos por unidad de carne producida) de la producción ganadera, es probable que este nivel de consumo de carne socave los esfuerzos por mantener el calentamiento medio del planeta por debajo de los 2 °C [como se pretende en el Acuerdo de París de la ONU (CMNUCC, 2015)] en el siglo XXI (CMNUCC, 2015). Por lo tanto, la mitigación de las emisiones de GEI en el sector ganadero, y en el sector agrícola en general, será esencial para alcanzar los objetivos climáticos mundiales.

Comer menos carne para salvar la Tierra

La ética de matar animales por su carne se ha debatido durante siglos. Pero en los últimos años, el inminente espectro del cambio climático ha planteado a los consumidores de carne un dilema adicional: los científicos del clima han advertido que la cría de ganado y de productos lácteos es insostenible, ya que genera altos niveles de gases de efecto invernadero en cada etapa del proceso de producción. Para muchos vegetarianos y veganos, el factor climático ha supuesto otro argumento de peso para dejar de lado la carne.

Para ilustrar el impacto climático de la carne de vacuno, el mes pasado el sitio web del Reino Unido sobre el cambio climático Carbon Brief publicó un cuestionario interactivo en el que se exponía exactamente el mayor daño que causa la carne en comparación con otros alimentos. Según los datos presentados, las industrias cárnica y láctea crean 7,1 gigatoneladas de gases de efecto invernadero al año, lo que supone el 14,5% del total de las emisiones provocadas por el hombre. Pero la carne de vacuno es, con mucho, el mayor infractor, ya que genera 60 kilogramos de emisiones de gases de efecto invernadero por kilogramo de carne producida, lo que supone más del doble de emisiones que el siguiente alimento más contaminante, el cordero.

Huella de carbono de la carne

Si queremos salvar al mundo del cambio climático, vamos a tener que comer mucha menos carne, dicen los expertos. De hecho, según un nuevo informe, aunque no es necesario que todos nos hagamos vegetarianos, sí debemos reducir nuestro consumo global de carne en al menos un 75%.

Según los investigadores, la demanda de carne ha aumentado drásticamente durante décadas, por encima de las necesidades alimentarias reales de la población humana, a pesar de las malas condiciones de vida en las granjas industriales y del enorme impacto de la industria cárnica en el medio ambiente.

«Si todos los seres humanos consumieran la misma cantidad de carne que los europeos o los norteamericanos, no alcanzaríamos los objetivos climáticos internacionales y muchos ecosistemas se colapsarían», afirma en un comunicado de prensa el profesor Matin Qaim, de la Universidad de Bonn, autor del informe.

«Por lo tanto, tenemos que reducir significativamente nuestro consumo de carne, idealmente a 20 kilogramos o menos al año». La guerra en Ucrania y la consiguiente escasez de cereales en los mercados internacionales también ponen de manifiesto que hay que alimentar a los animales con menos grano para favorecer la seguridad alimentaria.»

Impacto medioambiental del consumo de carne

Si el mundo pusiera fin a toda la producción de carne y productos lácteos y pasara a un sistema alimentario basado en plantas durante los próximos 15 años, se evitarían suficientes emisiones de gases de efecto invernadero como para anular las emisiones de todos los demás sectores económicos durante los próximos 30 a 50 años.

Así lo afirma un nuevo estudio publicado hoy en la revista PLOS Climate. Los autores del artículo afirman que ese cambio «alteraría sustancialmente la trayectoria del calentamiento global», ya que se calcula que la agricultura animal representa alrededor del 15% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Pat Brown, profesor emérito de bioquímica de la Universidad de Stanford y fundador y director general de la empresa de carne vegetal Impossible Foods, y Michael Eisen, profesor de genética y desarrollo de la Universidad de California en Berkeley, elaboraron un modelo del «coste de oportunidad climático» a largo plazo de continuar con la producción de carne y lácteos como hasta ahora. (El impacto medioambiental del marisco no se incluyó en el análisis).

En primer lugar, calcularon los efectos de acabar con la agricultura animal -y los altos niveles de emisiones de metano, óxido nitroso y dióxido de carbono que genera- y sustituirla por un sistema alimentario exclusivamente vegetal.

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