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Catastrofes debido al cambio climatico

julio 23, 2022

Aumentan las catástrofes naturales

Los riesgos climáticos son acontecimientos naturales de los ciclos meteorológicos. Siempre hemos tenido huracanes, sequías e incendios forestales, inundaciones y vientos fuertes. Sin embargo, actualmente estamos asistiendo a una escala de destrucción y devastación que es nueva y aterradora.

Sólo en el último año se han producido una serie de desastres climáticos devastadores en diversas partes del mundo, como el ciclón Idai, olas de calor mortales en India, Pakistán y Europa, e inundaciones en el sudeste asiático. Desde Mozambique hasta Bangladesh, millones de personas ya han perdido sus hogares, sus medios de vida y sus seres queridos como consecuencia de unos fenómenos meteorológicos extremos más peligrosos y frecuentes.

En pocas palabras, los cambios en el clima global exacerban los peligros climáticos y amplifican el riesgo de desastres meteorológicos extremos. El aumento de la temperatura del aire y del agua provoca la subida del nivel del mar, tormentas sobrealimentadas y vientos más fuertes, sequías más intensas y prolongadas y temporadas de incendios forestales, precipitaciones más intensas e inundaciones. Las pruebas son abrumadoras y los resultados devastadores:

Catástrofes climáticas 2021

Pero las noticias no son del todo malas. Gracias a la mejora de los sistemas de alerta temprana y de la gestión de catástrofes, el número de muertes se redujo casi tres veces entre 1970 y 2019, pasando de 50.000 en la década de 1970 a menos de 20.000 en la de 2010, explica el informe.

De los 10 principales desastres, las sequías resultaron ser el peligro más mortífero durante el período, causando 650.000 muertes, seguidas por las tormentas que provocaron 577.232 muertes; las inundaciones, que se cobraron 58.700 vidas; y los eventos de temperatura extrema, durante los cuales murieron 55.736.

«El número de fenómenos meteorológicos, climáticos e hídricos extremos está aumentando y será más frecuente y grave en muchas partes del mundo como consecuencia del cambio climático», dijo Taalas. «Eso significa más olas de calor, sequías e incendios forestales como los que hemos observado recientemente en Europa y Norteamérica».

El aumento del vapor de agua en la atmósfera ha exacerbado las precipitaciones extremas y las inundaciones, y el calentamiento de los océanos ha afectado a la frecuencia y extensión de las tormentas tropicales más intensas, explicó el responsable de la OMM.

Catástrofes naturales causadas por el cambio climático

Las consecuencias del cambio climático son diversas y afectan al sector de los seguros. Los cambios físicos, es decir, los cambios regionales en los patrones meteorológicos en términos de frecuencia y extensión, son una de las consecuencias de gran relevancia para el reaseguro. Los fenómenos meteorológicos extremos provocan elevados daños materiales en edificios e infraestructuras, así como importantes pérdidas de cosechas en la agricultura.

Los fenómenos meteorológicos extremos también se deben al cambio climático. Y no hay un final a la vista: los récords de temperatura media anual global se están rompiendo una y otra vez. Está claro que la situación es grave no sólo para los científicos y los políticos, sino que también se avecinan enormes desafíos para la industria. Será necesario adoptar medidas de adaptación a los impactos medioambientales inevitables y realizar esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las consecuencias del cambio climático también pueden ser de carácter normativo. Por un lado, están relacionadas con la regulación de las emisiones de carbono y las leyes correspondientes, y por otro, con cuestiones de responsabilidad y aspectos de seguridad.

Catástrofes climáticas de la Noaa 2021

El 23 de junio de 1988, el cambio climático saltó a los titulares cuando el climatólogo de la NASA James Hansen declaró ante el Senado de Estados Unidos: «El efecto invernadero se ha detectado y está cambiando nuestro clima», advirtió. Ese fue un año de sequías y olas de calor en Estados Unidos, con graves incendios en el Amazonas y Yellowstone. Se creó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). Pero a pesar de la larga historia pública de este fenómeno -y de su aún más larga historia científica, que se remonta al menos a un siglo-, dos ideas han tardado en imponerse. En primer lugar, el cambio climático no es un problema medioambiental, sino global, que amenaza la habitabilidad y la supervivencia de este planeta tal y como lo conocemos. En segundo lugar, no es una predicción futura; como advirtió Hansen, está ocurriendo ahora. Estas dos ideas se plasman en uno de los efectos más aterradores del cambio climático: el aumento de las catástrofes naturales, que afectan a las personas y que están ocurriendo hoy.

El cambio climático tiene su origen en el aumento del efecto invernadero terrestre provocado por la actividad humana, especialmente la quema de combustibles fósiles, que libera a la atmósfera grandes cantidades de CO2, el principal gas responsable. Desde hace décadas, los modelos climáticos utilizados por los científicos revelan que este calentamiento global, cuyos principales efectos son el aumento de la temperatura media, el deshielo de las masas de hielo y la subida del nivel del mar, provoca una alteración del sistema climático que se traduce en un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos. Así lo advirtió en 1990 el IPCC, que en su primer informe de evaluación mencionó cómo la combinación del cambio climático y la elevada densidad de población humana, especialmente en los países en desarrollo, «probablemente aumentará la sensibilidad a las catástrofes naturales y su magnitud potencial».

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