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Cambio climático y desertificación

julio 24, 2022

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Un tercio de la masa terrestre total se ha convertido en víctima de la desertificación, amenazando el sustento de mil millones de personas en más de 100 países. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), organismo mundial encargado de evaluar el estado del cambio climático y sus repercusiones, publicó su informe de 1.500 páginas el 8 de agosto, haciéndose eco de la conclusión de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. El IPCC lanzó una clara advertencia al mundo: adopten prácticas de gestión sostenible de la tierra o afronten las consecuencias de la degradación del suelo, el cambio climático y la desertificación.

Su Informe Especial sobre el Cambio Climático define la desertificación como la degradación de la tierra que se produce en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Y la forma en que utilizamos la tierra está secando rápidamente grandes extensiones. Tres cuartas partes de las tierras libres de hielo de la Tierra ya están bajo presión.

Desde el año 2000 se han adquirido casi 50 millones de hectáreas (ha) de tierras forestales, en su mayoría para la agricultura, en el África subsahariana, el sudeste asiático, Europa del Este y América Latina. A medida que las praderas naturales han sido sustituidas por pastizales, los bosques por tierras de cultivo y los humedales se han secado, los gases de efecto invernadero (GEI) en el medio ambiente han alcanzado su máximo nivel.

Desertificación pdf

Muchos países africanos están comprometidos con las dos convenciones internacionales que se ocupan de estos problemas: la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Convención del Clima) y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía Grave o Desertificación, en particular en África (Convención sobre la Desertificación o CCD). En este sentido, se han comprometido a reformar las políticas y a elaborar planes y estrategias para combatir las manifestaciones locales de estos dos fenómenos globales.

En segundo lugar, en cuanto a la aplicación, los países en desarrollo carecen de recursos para poner en marcha programas costosos. La necesidad de vincular la aplicación de los convenios para evitar medidas duplicadas o contraproducentes está formalmente recogida en los textos de los convenios. La Convención sobre la Desertificación, en particular, establece explícitamente que sus actividades deben coordinarse con las de otras convenciones, en particular la Convención sobre la Biodiversidad y la Convención sobre el Clima. Se fomentan los programas conjuntos que contribuyen a alcanzar los objetivos de los acuerdos en cuestión (CCD, artículo 8). La Convención sobre el Clima, en su preámbulo, recuerda las resoluciones anteriores de la ONU relativas al cambio climático, la subida del nivel del mar y la desertificación.

Consecuencias de la desertificación

La desertificación avanza en todo el mundo, según un estudio publicado en la revista Nature Climate Change.  Las consecuencias del calentamiento global ya se dejan sentir y las cosas están a punto de ponerse aún más feas.

Cada vez son más los expertos y científicos que identifican las consecuencias del calentamiento global en el planeta. Por nombrar algunas, se están estableciendo vínculos más precisos entre el calentamiento global y la acidificación de los océanos, el clima que se está volviendo más impredecible a lo largo de las estaciones, o los bucles de retroalimentación entre el calentamiento y el derretimiento del permafrost.

Pero eso no es todo: algunos expertos creen que las sequías afectan fuertemente a los ecosistemas de manera que ciertas zonas acaban convirtiéndose en desiertos, lo que sería irreversible. De hecho, varios investigadores de universidades asiáticas, europeas y estadounidenses centradas en las ciencias ambientales han publicado un amplio estudio sobre el tema y los resultados son alarmantes.

La desertificación es un fenómeno cada vez más comprendido por los científicos. Mientras que las altas temperaturas y las sequías impiden el crecimiento de las plantas, los suelos áridos no son tan buenos para retener el agua. La actividad humana (sobreexplotación agrícola, artificialización del suelo, deforestación ) contribuye a este fenómeno destruyendo el medio ambiente.

Informe de la ONU sobre el cambio climático

ResumenLas tierras secas cubren el 41% de la superficie terrestre e incluyen el 45% de las tierras agrícolas del mundo. Estas regiones se encuentran entre los ecosistemas más vulnerables al cambio antropogénico del clima y del uso de la tierra y están amenazadas por la desertificación. Comprender el papel del cambio climático antropogénico, que incluye el efecto de la fertilización por CO2, y del uso de la tierra en el impulso de la desertificación es esencial para dar respuestas políticas eficaces, pero sigue estando mal cuantificado y las diferencias metodológicas dan lugar a grandes variaciones en la atribución. En este caso, realizamos el primer estudio de atribución de la desertificación basado en observaciones que tiene en cuenta el cambio climático, la variabilidad del clima, la fertilización por CO2 y los cambios graduales y rápidos en los ecosistemas causados por el uso de la tierra. Descubrimos que, entre 1982 y 2015, el 6% de las tierras secas del mundo sufrieron una desertificación impulsada por prácticas insostenibles de uso de la tierra agravadas por el cambio climático antropogénico. A pesar de un reverdecimiento global medio, el cambio climático antropogénico ha degradado el 12,6% (5,43 millones de km2) de las tierras secas, contribuyendo a la desertificación y afectando a 213 millones de personas, el 93% de las cuales viven en economías en desarrollo.

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