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¿Qué son los recursos no renovables y 3 ejemplos?

marzo 17, 2022
¿Qué son los recursos no renovables y 3 ejemplos?

Energías renovables y no renovables

La mayoría de las fuentes de energía no renovables son los combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural. El carbono es el elemento principal de los combustibles fósiles. Por esta razón, el periodo de tiempo en el que se formaron los combustibles fósiles (hace unos 360-300 millones de años) se denomina Periodo Carbonífero.

En estos antiguos humedales crecían plantas, algas y plancton. Absorbían la luz solar y creaban energía mediante la fotosíntesis. Cuando morían, los organismos iban a parar al fondo del mar o del lago. La energía se almacenaba en las plantas y los animales cuando morían.

Con el tiempo, las plantas muertas fueron aplastadas bajo el lecho marino. Las rocas y otros sedimentos se amontonaron sobre ellas, creando un calor y una presión elevados en el subsuelo. En este entorno, los restos vegetales y animales acabaron convirtiéndose en combustibles fósiles (carbón, gas natural y petróleo). Hoy en día, existen enormes bolsas subterráneas (llamadas yacimientos) de estas fuentes de energía no renovables en todo el mundo.

Sin embargo, la quema de combustibles fósiles es perjudicial para el medio ambiente. Cuando el carbón y el petróleo se queman, liberan partículas que pueden contaminar el aire, el agua y la tierra. Algunas de estas partículas se capturan y se apartan, pero muchas de ellas se liberan en el aire.

Recursos finitos

Los recursos renovables y no renovables son las fuentes de energía que la sociedad humana utiliza para funcionar a diario. La diferencia entre estos dos tipos de recursos es que los renovables pueden reponerse de forma natural, mientras que los no renovables no. Esto significa que los recursos no renovables tienen un suministro limitado y no pueden utilizarse de forma sostenible.

Hay cuatro tipos principales de recursos no renovables: el petróleo, el gas natural, el carbón y la energía nuclear. El petróleo, el gas natural y el carbón se denominan colectivamente combustibles fósiles. Los combustibles fósiles se formaron en la Tierra a partir de plantas y animales muertos durante millones de años, de ahí el nombre de combustibles «fósiles». Se encuentran en capas subterráneas de roca y sedimentos. La presión y el calor actuaron conjuntamente para transformar los restos de plantas y animales en crudo (también conocido como petróleo), carbón y gas natural.

Las plantas y los animales que se convirtieron en combustibles fósiles vivieron en una época llamada Período Carbonífero, hace unos 300 a 360 millones de años. La energía de los restos de plantas y animales procedía originalmente del sol; mediante el proceso de fotosíntesis, la energía solar se almacena en los tejidos de las plantas, que luego consumen los animales, añadiendo la energía a sus propios cuerpos. Cuando se queman los combustibles fósiles, se libera esta energía atrapada.

Consecuencias de los recursos no renovables

Uno de los problemas medioambientales que más ha preocupado en el siglo XX ha sido el crecimiento de la población humana. El siguiente gráfico, extraído de la oficina de referencia de la población, ilustra el espectacular crecimiento de la población humana a partir del año 1750. A medida que la población humana ha crecido, la demanda de recursos de todo tipo también ha aumentado. Mantener a más personas significa producir más alimentos, lo que a su vez requiere mayores cantidades de energía, nutrientes del suelo, agua y otros recursos asociados a la producción agrícola.

Hay muchos tipos de recursos que se utilizan para producir alimentos y forrajes. En general, estos recursos se han agrupado en dos tipos: recursos renovables y recursos no renovables. Los recursos renovables pueden definirse como recursos que tienen el potencial de ser reemplazados con el tiempo por procesos naturales. El proceso de renovación puede ser relativamente rápido, como ocurre con la luz del sol, que llega a diario. O bien, el proceso de renovación puede ser muy lento, como en la formación del suelo, que puede tardar cientos de años. Los recursos no renovables pueden definirse como recursos cuyas existencias o reservas son limitadas o fijas. El suministro disponible de recursos no renovables puede reponerse mediante el reciclaje (por ejemplo, el reciclaje de latas de aluminio), pero el suministro global permanece relativamente constante. La tabla siguiente ofrece varios ejemplos de cada tipo de recurso.

Definición de recursos no renovables

Un recurso no renovable (también llamado recurso finito) es un recurso natural que no puede ser sustituido fácilmente por medios naturales a un ritmo lo suficientemente rápido como para seguir el ritmo del consumo[1] Un ejemplo son los combustibles fósiles basados en el carbono. La materia orgánica original, con la ayuda del calor y la presión, se convierte en un combustible como el petróleo o el gas. Los minerales terrestres y los minerales metálicos, los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas natural) y las aguas subterráneas de ciertos acuíferos se consideran recursos no renovables, aunque los elementos individuales se conservan siempre (excepto en las reacciones nucleares, la desintegración nuclear o el escape atmosférico).

Por el contrario, recursos como la madera (cuando se cosecha de forma sostenible) y el viento (utilizado para alimentar los sistemas de conversión de energía) se consideran recursos renovables, en gran medida porque su reposición localizada puede producirse también en plazos significativos para los seres humanos.

Los minerales terrestres y los minerales metálicos son ejemplos de recursos no renovables. Los metales en sí están presentes en grandes cantidades en la corteza terrestre, y su extracción por parte de los seres humanos sólo se produce cuando se concentran mediante procesos geológicos naturales (como el calor, la presión, la actividad orgánica, la meteorización y otros procesos) lo suficiente como para que su extracción sea económicamente viable. Estos procesos suelen tardar entre decenas de miles y millones de años, a través de la tectónica de placas, el hundimiento tectónico y el reciclaje de la corteza.

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